En un segundo se abrió un vacío de tiempo. Tuve que atravezarlo, era necesario. El pasado, los recuerdos... estaban ya muy lejos. Y era como si alguien hubiera cortado el parrafo anterior al capitulo que ahora estoy escribiendo.
Me levanté como de costumbre. Los hechos de ayer aún son algo difusos en mi mente. No tengo idea de las formas, pero si de los aromas, los sonidos y las texturas. Las pieles.
Tengo algo de silencio, algo de fría sensualidad y de vacío. El vacío de esas horas que no tienen espacio ni tiempo, esas en las que uno deja de existir en la danza de los cuerpos. La música de las personas.
viernes, 21 de enero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario